Contramuslo de pollo: calorías, diferencias con el muslo y cómo cocinarlo para que quede jugoso
Hay piezas del pollo que todo el mundo compra porque las conoce de siempre — la pechuga, el muslo — y hay piezas que quienes saben de carne eligen sin dudarlo: el contramuslo de pollo. Es la pieza favorita de muchos cocineros profesionales, y también la que genera más dudas: ¿cuántas calorías tiene? ¿es mejor que el muslo? ¿cómo se cocina para que no quede seco? En este artículo respondemos a todo eso, sin rodeos.
Qué es exactamente el contramuslo y dónde está

Es, dicho sin más, la parte más generosa del pollo: más carne por pieza, mejor proporción de grasa intramuscular respecto al total, y una estructura que aguanta prácticamente cualquier técnica de cocción sin resecarse.
Contramuslo o muslo: cuál elegir y cuándo
La confusión entre estas dos piezas es más habitual de lo que parece, y tiene sentido porque a menudo se venden juntas como cuarto trasero. Pero no son iguales, y la diferencia importa en cocina.
El muslo tiene un sabor más intenso y pronunciado. Su mayor contenido en grasa intramuscular lo hace ideal para cocciones largas — guisos, estofados, asados lentos — donde esa grasa se integra en el caldo y aporta cuerpo al conjunto. Si lo cocinas a fuego fuerte o rápido, puede quedar con una textura menos homogénea.
El contramuslo es más equilibrado. Tiene suficiente grasa para mantenerse jugoso, pero con una textura más firme que lo hace perfectamente apto tanto para cocciones rápidas — plancha, parrilla, freidora de aire — como para preparaciones largas. Es, en ese sentido, la pieza más versátil del pollo. Si tienes dudas sobre cuál elegir, el contramuslo casi nunca defrauda.
Calorías del contramuslo de pollo: con piel y sin piel
Una de las búsquedas más frecuentes sobre esta pieza tiene que ver con su valor energético, y la respuesta varía significativamente según se cocine con piel o sin ella.
Información nutricional · Contramuslo de pollo · por 100 g · FUENTE BEDCA
Con piel
kcal
por 100 g
Proteínas
18 g
Grasas tot.
11 g
Grasas sat.
3 g
Hidratos
0 g
Sin piel
kcal
por 100 g
Proteínas
19 g
Grasas tot.
5 g
Grasas sat.
1.5 g
Hidratos
0 g
Sin piel, el contramuslo baja a 130 kcal por 100 g y mantiene 19 g de proteína. Una opción muy completa para dietas de control de peso.
La diferencia es llamativa: retirar la piel supone reducir las calorías casi a la mitad y eliminar la mayor parte de la grasa. La piel es la zona donde se concentra la grasa del ave, no en la carne en sí. Así que si cocinas con piel para que quede crujiente y jugosa — lo que es perfectamente válido — y luego la retiras antes de comer, reduces el impacto calórico sin renunciar al sabor que aporta durante la cocción.
Macros del contramuslo: ¿es una buena fuente de proteínas?
Sí, y bastante buena. El contramuslo sin piel aporta en torno a 19 gramos de proteína completa por cada 100 gramos de peso crudo, con todos los aminoácidos esenciales presentes. Es una proteína de alta biodisponibilidad, lo que significa que el organismo la aprovecha de forma eficiente.
Comparado con la pechuga — que suele aparecer como referencia en dietas de control de peso — el contramuslo tiene algo más de grasa pero también más sabor, más jugosidad y, en términos prácticos, más posibilidades culinarias. Para quien lleva una dieta equilibrada sin restricciones calóricas estrictas, el contramuslo es una opción igual de válida y bastante más satisfactoria en el plato.
Además de proteínas, el contramuslo aporta vitaminas del grupo B — especialmente B6 y B12, que intervienen en el metabolismo energético y en el sistema nervioso — y minerales como el hierro, el zinc y el fósforo. La carne oscura del pollo, de la que el contramuslo forma parte, tiende a concentrar más micronutrientes que la carne blanca de la pechuga.
Cómo cocinar el contramuslo de pollo para que quede jugoso
Esta es la pregunta que más veces escuchamos en Solobuey, y la respuesta tiene más que ver con la temperatura y el tiempo que con la receta concreta. Aquí van los principios básicos que funcionan independientemente de cómo lo prepares.
Atempera siempre antes de cocinar
Sacar el contramuslo de la nevera al menos 30 minutos antes de cocinarlo permite que el calor penetre de forma uniforme. Si pones una pieza fría directamente en la sartén o en el horno, el exterior se cocina mucho más rápido que el interior y el resultado final es desigual.
Al horno

A la plancha o parrilla

En guiso o estofado
El contramuslo tolera perfectamente cocciones largas a fuego bajo. El colágeno de la piel y los huesos se disuelve lentamente y enriquece el caldo. En este tipo de preparaciones puedes cocinarlo directamente desde frío, ya que el tiempo largo de cocción compensa el arranque.
Marinado
Esta pieza absorbe muy bien los adobos precisamente porque su grasa actúa como vehículo de los aromas. Si lo dejas marinado entre dos y cuatro horas en nevera — con hierbas, limón, ajo, pimentón o lo que prefieras — el resultado es notablemente más sabroso. No hace falta dejarlo toda la noche; unas pocas horas son suficientes para que los sabores penetren bien.
En freidora de aire
El contramuslo funciona extraordinariamente bien en airfryer. A 190 °C entre 18 y 22 minutos, dándole la vuelta a mitad de cocción, consigues una piel crujiente y una carne interior que se mantiene jugosa. Es quizás el método que mejor resultado da en menos tiempo.
Por qué el contramuslo que compras importa tanto como cómo lo cocinas
Hay un factor que ninguna técnica de cocción puede compensar: la calidad del producto de partida. Un contramuslo de un pollo criado de manera intensiva, sacrificado demasiado joven, tendrá una carne más acuosa, con menos sabor y una textura que se deshace con facilidad — no de la manera agradable que ocurre con un buen guiso, sino por falta de estructura real.
En Solobuey llevamos más de un siglo — desde que Santiago de Blas abrió su primera carnicería en la calle Serrano en 1912 — eligiendo la mejor materia prima para las mesas más exigentes. Nuestras instalaciones en Mercamadrid nos permiten trabajar con el producto en las mejores condiciones de frescura, y cada pieza que sale de nuestra sala de despiece llega a tu cocina con la cadena de frío intacta.
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