Guía imprescindible de quesos italianos
Pocos alimentos tienen una historia tan larga y sabrosa como el queso, especialmente en países como Italia, donde se ha convertido en una parte fundamental de su identidad gastronómica. Y es que estamos hablando de uno de los mayores productores del lácteo del planeta -el 3º de la Unión Europea-, con una tradición quesera tan rica y diversa como sus paisajes. Porque, desde los Alpes hasta Sicilia, cada región de “la bota” presume de su propia especialidad, reflejando un carácter e identidad únicos. Y hoy os hablamos de muchos de estos quesos italianos que, además de ser de lo más representativos, están para chuparse los dedos.
La tradición quesera en Italia no es cosa de hace dos días. De hecho, algunos estudios y expertos sostienen que ya en tiempos del Neolítico se elaboraban quesos en la península itálica. Eso sí, fue durante la época romana cuando se perfeccionaron muchas de las técnicas de producción, maduración y conservación de algunas variedades de quesos italianos que aún hoy seguimos disfrutando, como el Pecorino.

Con el paso de los siglos, cada región italiana fue desarrollando sus propias recetas y métodos de elaboración, influenciadas por el clima, la altitud, la geografía y, por supuesto, la identidad cultural de cada zona. Así, hoy en día, el país mediterráneo cuenta con más de 400 tipos diferentes de queso y cerca de 40 de ellos están certificados con Denominación de Origen Protegida (DOP). Y precisamente en algunos de ellos vamos a profundizar: hablaremos de su origen, sus características, alguna que otra curiosidad… y, por supuesto, os dejaremos alguna receta que merece la pena guardar.
Queso Grana Padano
Nacido en el siglo XII de la mano de unos monjes cistercienses que buscaban una forma de conservar la leche, este queso italiano del Valle del Po se ha convertido en uno de los más producidos en Italia, con más de 5 millones de ruedas al año. El Grana Padano se elabora con leche de vaca parcialmente desnatada y pasa entre 9 y 24 meses madurando hasta alcanzar esa textura granulosa inconfundible (de ahí el “grana”) de ‘cristales’ y ese sabor elegante, con matices de mantequilla y nueces. Es perfecto tanto para rallar como para para disfrutar en lascas con un buen vino.
Otra forma de disfrutarlo en todo su esplendor es en un buen Risotto de setas. Para prepararlo como un profesional, solo tenéis que encargarnos una cuña en nuestra tienda online online, y seguir el paso a paso de esta receta de Bon Viveur.
Queso Provolone
El Provolone es uno de esos quesos italianos que, si lo pruebas caliente, ya no hay marcha atrás. Originario del sur de Italia, pero hoy muy presente en Piamonte, Lombardía y el Véneto, este queso semiduro se caracteriza por su forma peculiar -a menudo una pera atada con cuerda- y su sabor que puede ir de suave y cremoso a intensamente picante, dependiendo del tiempo de curación, que puede ir desde los 4 meses hasta el año.
Una forma muy italiana de prepararlo es al horno con tomates cherry, orégano y AOVE. Solo tienes que colocar una rodaja generosa de Provolone (de unos 2 cm de grosor) en una cazuelita de barro. Encima, añade unos tomates cherry cortados a la mitad, una pizca de orégano seco y un chorrito de aceite. Mételo al horno fuerte (200 °C) durante 10 minutos o hasta que el queso burbujee y los bordes se doren. Al sacarlo, el aroma te va a volver loco. Sírvelo tal cual, con pan tostado, picos o lo que tengas. Es una receta sencilla y rápida, ideal para servir como entrante para compartir… ¡si es que te apetece compartir 😉!
Queso Gorgonzola
La historia de este queso azul arranca en la Edad Media, en un pequeño pueblo del mismo nombre, cerca de Milán. Cuenta la leyenda que un joven quesero, cegado por el amor, olvidó la leche cuajada una noche entera por salir a ver a su amada. Al día siguiente, para no perder la leche, mezcló esa cuajada vieja con leche fresca… y, con el paso del tiempo, apareció este queso italiano con vetas verdes y un sabor inconfundible.
Hoy se produce principalmente en Lombardía y el Piamonte, y se presenta en dos versiones: el Gorgonzola “dolce” (más suave, untuoso y dulce) y el “piccante” (más curado, firme y con sabor intenso). Es perfecto para preparar salsas que acompañen pastas o carnes, como esta en ‘De Rechupete’, que podéis preparar en casa.
Pecorino Romano
Otro clásico con raíces milenarias es el Pecorino Romano. Y es que, ya en tiempos del Imperio, los soldados llevaban este queso italiano en sus mochilas como fuente de energía: duro, salado y muy sabroso, era perfecto para soportar largas travesías sin echarse a perder. Su origen se sitúa en la región del Lacio, en torno a Roma, aunque hoy en día su producción se concentra mayoritariamente en Cerdeña. Hecho exclusivamente con leche de oveja, tiene un sabor intenso, seco y ligeramente picante, y no hay receta que le represente mejor que la auténtica Cacio e pepe, el emblema de la cocina de Trastevere. Se prepara con solo tres ingredientes: spaghetti, abundante pimienta negra molida al momento y Pecorino Romano rallado. La clave está en mezclar el queso con el agua caliente de cocción para crear una salsa cremosa que se agarra a la pasta como un abrazo. Es una receta sencilla en apariencia, pero con una profundidad de sabor que te transporta directamente a una trattoria romana en cada bocado.

