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¡Que viva el sector cárnico español!

¡Que viva el sector cárnico español!

¿Sabéis cuál es el tipo de carne más consumida en nuestro país? ¿Cuánta gente vive de ello? ¿Y qué lugar ocupamos en las cuentas nacionales? Pues ya os avanzamos que somos el sector más importante dentro de la categoría de alimentación y bebidas, así que hoy os queremos hacer una radiografía del panorama con unos cuantos datos relevantes -al menos para nosotros lo son y prometemos no ser muy pesados…- con el fin de que entendamos y valoremos como se merece el trabajo de cada uno de los responsables de la cadena, desde quien hace el pienso para los animales hasta quien sirve el chuletón en la sala de un restaurante.

No nos estamos sacando la información de la manga, nos lo ha contado la revista especializada InfoRetail según los datos de la Asociación Nacional de Industrias de la Carne en España (Anice), que dice que el 22’6% de la cifra de negocio de alimentación en España la generamos nosotros, posicionándonos de hecho como el 4º sector en total, después de los automóviles, los combustibles y la energía eléctrica… ahí es nada. En él trabajan directamente 97.076 personas, sobre todo en el medio rural, que son los que se pegan los madrugones, no tienen vacaciones, atienden partos a cualquier hora y velan por la salud y seguridad de sus animales para hacerlos aptos para el consumo. Es más, son sus negocios -normalmente pymes- los que muchas veces salvan la economía de las zonas despobladas.

Además, como ocurre en casi todo el sector primario, hablamos de empresas familiares como la nuestra, con larga tradición de ganaderos o carniceros -en Solobuey actualmente estamos al pie del cañón la 3ª y 4ª generación de los De Blas- las que constituimos las 2.800 empresas entre mataderos, salas de despiece e industrias de elaborados.

En cuanto a producción, cada año batimos nuevos récords, y en 2019 fueron más de 7 millones de toneladas de carne -que se dice pronto- las que se sacrificaron según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, de las cuales en torno al 84% (más de 4 millones y medio de toneladas), eran de ganado porcino, lo que nos sitúa en el 4º puesto de producción MUNDIAL de cerdo, es decir, que algo más de un 4% de todo lo que se consume en el planeta sale de aquí. Bueno, en realidad, mucho nos lo comemos en casa… pero la calidad de nuestros animales hace que seamos bien queridos fuera. Somos ahora mismo el tercer exportador mundial (solo nos ganan EEUU y Canadá). Más de 1.700.000 toneladas de esas 7, por valor de aproximadamente 4.500 millones de euros -céntimo arriba, céntimo abajo-, viajan y se disfrutan en el extranjero. Buenos datos para el sector, eso es que lo estamos haciendo bien…

Por su parte, el volumen de producción de ganado vacuno en España el año pasado fueron casi 700.000 toneladas (el 9’6%), cifra que nos coloca también en cuarto lugar en Europa. Y en cuanto a su exportación, subió un 17’5% respecto a 2018; más de 190.000 toneladas de nuestras vacas, bueyes o terneras se consumieron fuera de nuestras fronteras. Eso sí, seguro que nadie hace el rabo de toro como nosotros…

Ya no queda mucha tarta para repartir y una porción (algo menos que el año anterior) se la queda el ganado ovino y caprino, que aunque está cerca de las 127.000 toneladas, muy lejos de las otras especies, en Europa nos coloca a la cabeza. Porque una cosa es que se consuma menos que el resto, ¡y otra que no sepamos criarlos bien! De hecho se están haciendo campañas para potenciar la venta de este ganado. Quizás os suene a ‘carne para fiestas de guardar’, o que requieren mucha elaboración… ¡pero fuera mitos! Uno come cordero cuando le apetece y punto, con lo rico que está… Y para terminar con los números, también se nos dan de lujo los elaborados -¡será por chorizos en España!-… de hecho somos los cuartos de la UE, después de Alemania – a ellos nadie les gana con las salchichas-, Italia y Francia, con una producción de 1’4 millones de toneladas y un volumen de exportación que también ha crecido hasta las 208.000.

Son datos bastante optimistas que nos sirven para darnos cuenta de que no hay que dejar de cuidar al sector porque alimenta y da de comer (las dos cosas, sí…) a muchas familias; y que tampoco hay que negociar con la calidad, ya que es una seña de identidad que nos abre camino al mundo para seguir creciendo. ¡Bravo por nuestros ganaderos, veterinarios y carniceros! ¡Que vivan nuestras carnes!

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