5 mantequillas compuestas para hacer un chuletón de premio

5 mantequillas compuestas para hacer un chuletón de premio

Si la materia prima es buena, poco más hay que decir, señoría… Plancha, parrilla, un poco de sal en escamas ¡y a disfrutar! Pero si queremos elevar una corte de carne en un periquete, es fácil tener un as en la manga -bueno, mejor en la nevera- si preparamos previamente unas mantequillas compuestas, llenas de sabores y matices, que al fundirse son una locura. Te damos cinco ideas y las herramientas para inventarte otras 20 si quieres.

Internet nos ha dejado algunas modas difíciles de explicar. Gente bañándose en agua helada al amanecer. Otros grabándose mientras ordenan compulsivamente su nevera. Y ahora, por si faltaba algo, corredores que aprovechan sus entrenamientos para hacer mantequilla mientras suman kilómetros a las zapatillas.

Sí, has leído bien. Muy productivo si lo piensas.

En los últimos meses se han viralizado numerosos vídeos de runners que introducen nata en pequeños recipientes o bolsas sujetas a sus mochilas para que el movimiento constante durante la carrera la convierta en mantequilla. Una mezcla entre deporte de resistencia, experimento científico y tradición artesanal que ha generado millones de visualizaciones.

haciendo mantequilla

Nosotros no vamos a pedirte que corras una media maratón para mejorar tu próxima comida. Ni siquiera que te pongas las zapatillas. Porque existe una forma mucho más sencilla de elevar cualquier carne a otro nivel: las mantequillas compuestas.

Puede que el nombre suene técnico, pero en realidad se trata de uno de los trucos más antiguos y eficaces de la cocina. Una buena mantequilla aromatizada colocada sobre una carne recién hecha se derrite lentamente y crea una salsa instantánea llena de sabor. Es uno de esos pequeños gestos que separan una buena comida de una comida memorable.

¿Qué son las mantequillas compuestas y por qué funcionan tan bien?

Las mantequillas compuestas son simplemente mantequillas a las que se incorporan ingredientes aromáticos o de sabor para potenciar sus cualidades. Hierbas frescas, quesos, especias, ajo, mostazas o incluso tuétano pueden transformarlas por completo.

Su gran ventaja es que se preparan con antelación y se conservan perfectamente en la nevera durante varios días o incluso congeladas durante semanas. Lo habitual es trabajar la mantequilla a temperatura ambiente hasta que quede cremosa -si quieres puedes hacerla casera, pero vale perfectamente la buena que encuentras en tiendas-, mezclar los ingredientes elegidos, formar un cilindro con ayuda de papel film y dejar que recupere firmeza en frío.

mantequillas sabores

Después solo queda cortar una rodaja y colocarla sobre la carne caliente. El calor hace el resto. La mantequilla se funde lentamente, recoge los jugos de la carne y genera una salsa espectacular sin necesidad de preparar reducciones, fondos ni elaboraciones complejas.

Y aunque funcionan de maravilla con un buen chuletón, también son fantásticas para entrecots, hamburguesas, picañas, solomillos e incluso algunas carnes blancas.

Mantequilla compuesta de tuétano: el secreto mejor guardado de los amantes de la carne

Si hubiera una mantequilla diseñada específicamente para acompañar un chuletón, probablemente sería esta.

Para prepararla basta con asar previamente unos huesos con tuétano, extraer el interior cuando aún esté templado y mezclarlo con mantequilla de buena calidad hasta obtener una crema homogénea. Un poco de sal, pimienta y unas gotas de limón ayudan a equilibrar el conjunto. El resultado es intenso, untuoso y profundamente cárnico.

Es la mantequilla perfecta para acompañar carnes de vaca vieja, cortes madurados o piezas con mucha personalidad, ya que potencia los sabores sin ocultarlos.

Mantequilla de ajo asado: la más versátil de todas

El ajo tiene mala fama entre quienes temen sabores demasiado agresivos, pero cuando se asa cambia por completo.

Al cocinar una cabeza de ajo entera en el horno o en una freidora de aire, los dientes se vuelven dulces, cremosos y sorprendentemente suaves. Una vez fríos, basta con aplastarlos e incorporarlos a la mantequilla junto con un poco de perejil fresco picado. Es probablemente la más fácil de preparar y también la más polivalente.

Funciona igual de bien sobre un chuletón que sobre una hamburguesa, una pieza de cerdo ibérico o unas verduras a la parrilla.

Mantequilla de chimichurri: Argentina en una rodaja

Si el chimichurri ya es uno de los mejores amigos de las carnes a la brasa, convertirlo en mantequilla era solo cuestión de tiempo. La elaboración consiste en mezclar mantequilla blanda con perejil fresco, ajo muy picado, orégano, un toque de guindilla, pimienta negra y unas gotas de vinagre. Al enfriarse, todos los aromas quedan integrados y listos para fundirse sobre la carne caliente.

Es especialmente recomendable para cortes cocinados a la parrilla, donde sus notas herbáceas y ligeramente ácidas ayudan a equilibrar el sabor de la grasa. Además, aporta un toque muy veraniego que encaja especialmente bien con comidas al aire libre.

carne con mantequilla portada

Mantequilla de queso azul: para quienes creen que más sabor siempre es mejor

Hay pocas combinaciones tan clásicas como carne roja y queso azul. La buena noticia es que no hace falta preparar una salsa complicada para disfrutar de esa mezcla. Basta con trabajar la mantequilla a temperatura ambiente y mezclarla con queso azul desmenuzado hasta obtener una crema uniforme.

Dependiendo del queso elegido, el resultado será más suave o más potente. Si buscas algo elegante, un queso azul de intensidad media como La Peral será suficiente. Si eres de los que piensan que el queso azul nunca es demasiado queso azul, métele un Cabrales: aquí no juzgamos a nadie😉.

Sobre un entrecot o un chuletón recién hecho es sencillamente espectacular.

Mantequilla de mostaza antigua y miel: la sorpresa que nadie espera

Las cuatro anteriores suelen llevarse toda la fama, pero esta merece un lugar propio.

La combinación de mantequilla, mostaza antigua y una pequeña cantidad de miel crea un equilibrio muy interesante entre dulzor, acidez y cremosidad. Solo hay que mezclar los ingredientes hasta conseguir una textura homogénea y dejar reposar en frío.

Su sabor resulta menos contundente que el de otras mantequillas compuestas, por lo que funciona especialmente bien con carnes más delicadas. También es una magnífica compañera para cortes de cerdo ibérico como el solomillo o incluso para una hamburguesa casera.

¿Te atreves a improvisar con las mantequillas compuestas?

Lo mejor de las mantequillas de sabores es que estas cinco son solo el principio. Una vez entiendes el mecanismo, las posibilidades son prácticamente infinitas. Romero y limón; trufa; pimentón ahumado; jalapeños; anchoas; hierbas provenzales… Incluso una mezcla de queso curado rallado y pimienta negra puede convertirse en un acompañamiento brutal.

chuletón con mantequilla

Así que si te apetece fabricar mantequilla mientras corres diez kilómetros, adelante. No seremos nosotros quienes te quitemos la ilusión. Pero si lo que buscas es transformar un buen chuletón en algo verdaderamente memorable, probablemente sea más efectivo dedicar diez minutos a preparar una de estas mantequillas compuestas.

Tus piernas te lo agradecerán. Y tu carne, también😜.

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