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Hablemos de carnes rojas

Hablemos de carnes rojas

Está claro que España es un país carnívoro, de hecho, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, cada español consume alrededor de 50 kilos de carne al año. Es de este alimento de donde obtenemos la mayor fuente de proteínas, sobre todo de las carnes rojas, que nos aportan una gran cantidad de hierro, zinc, vitaminas y aminoácidos esenciales que ayudan a preservar el músculo y los huesos. Hoy hablamos de sus cualidades y de en qué hay que fijarse para elegirlas bien.

Seguro que has oído mil historias -y muchas en direcciones opuestas- sobre las carnes rojas. Vamos a dejar claro que no se debería abusar de ellas, nada en exceso es bueno, pero para nada son perjudiciales, y es más que recomendable incluirlas en la dieta. Eso sí, vamos a mirar sus características para comprar con acierto. En Solobuey buscamos los mejores proveedores de España y Europa y tratamos de que la calidad sea superior, la conservamos en nuestras cámaras en condiciones óptimas durante el mínimo tiempo posible para que llegue siempre fresco a vuestras casas, excepto las carnes rojas maduradas, a las que mimamos en nuestras instalaciones hasta que están en su punto.

carnes rojas en camara

Criterios para saber si la carne es de calidad  

Centrándonos en las protagonistas del día, las carnes rojas, hay que saber que son beneficiosas para la salud de nuestros huesos y músculos. Cierto es que su precio es un poco más alto que el de otras carnes, pero hay que tener en cuenta que el coste de producción de las reses también lo es. ¿Y cómo sabemos que estamos eligiendo una de buena calidad? ¿Una que nos aporte todos esos beneficios?

  • Por su color: que es uno de los factores que a simple vista nos informan sobre si la carne es fresca. Aunque variará, según el tipo de animal, su edad, estado nutricional, tipos de envasado… lo interesante es que sea uniforme en toda la pieza. Por ejemplo, cuando sea de cerdo tendrá un tono rosa-rojizo y si es de ternera, rojo-cereza.
  • Por su firmeza: debe ser dura pero ceder cuando la presionamos, sin ser excesivamente blanda o gelatinosa.
  • carnes rojas al vacíoPor su olor: debe oler bien, conservando su aroma natural. Las carnes envasadas al vacío correctamente pueden desprender un olor algo más fuerte al quitar el envase por la proliferación de bacterias, pero estas no son malas, por lo que debería desaparecer en unos minutos. De hecho, en Solobuey acabamos de cambiar el sistema de envasado y ahora nuestras carnes llegan así en lugar de en bandejas con atmósfera protectora (a no ser que nos lo pidas como siempre). Un sistema más sostenible, que ocupa menos espacio y que además conserva las cualidades del producto a las mil maravillas. Si alguna vez compráis carne, y al abrirla, el aroma es rancio, y ni qué decir a huevo cocido o algo extraño, es que no está fresca y seguramente ya ha iniciado un proceso de descomposición. Cualquier pieza en este estado también dará pistas con su color, tirando a tonos brillantes verdosos o amarillos. Nosotros siempre cuidamos el buen estado de los productos en cada envío, pero si se te olvida y lo dejas más tiempo del debido, lo pones a ‘macerar’ al sol en agosto, o se te ha estropeado la nevera y lo encuentras así, ¡es preferible tirarlo a que nadie se ponga malo!
  • Por el exudado: la superficie de la carne es ligeramente húmeda, pero el exudado, el líquido rojo que se acumula en la carne envasada, indica el nivel de frescura. No debería tener en exceso.

Cualidades de las carnes rojas

Ahora vamos a analizarlas con lupa y ver por qué son buenas para nuestro organismo:

El color rojizo del que hablábamos se debe a la mioglobina, una proteína encargada de dar ese tono que acaba tiñendo también al agua que conforma el tejido. Las carnes rojas presentan mayor cantidad de mioglobina que las carnes blancas, ahí una de sus principales diferencias. A mayor concentración, más roja a la vista en crudo, pero que no os engañe eso, que al cocinarlas, muchas palidecen…

La carne de vacuno es la más conocida y común entre las carnes rojas, seguro, pero, ¿sabías que también lo son la de pato, perdiz, cordero recental, pichón o venado? Incluso algunas partes de un cerdo adulto, como el solomillo, también lo son. El lomo por ejemplo, es blanco.

En cuanto a sus propiedades y beneficios, presentan una gran cantidad de hierro y proteínas con un alto valor biológico, es decir, contienen aminoácidos esenciales y vitaminas como A, D, E, K, imprescindibles para la visión, huesos, piel y coagulación sanguínea. Repetimos, no hay que abusar, pero con todas estas cualidades, se recomienda una ingesta de 1 a 2 veces por semana en adultos y de 2 a 3 veces en niños, para asegurar una apropiada ingesta de hierro.

Por tanto se pueden alternar con carnes blancas y por supuesto verduras, pescados, legumbres, hortalizas, cereales… el truco está en el equilibrio.

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