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Platos con quesos curados

Platos con quesos curados

Hoy empezamos una serie que van a adorar los más queseros. Haremos un recorrido por nuestra sección láctea para darles vida más allá de las tablas… La primera entrega va de platos con quesos curados o de pasta dura. ¿Tienes alguna receta que quieras compartir con nosotros?

Estábamos pensando en quesos -nos pasa bastante…- y en hacer algo diferente con ellos, porque vamos a acabar con los picos y regañás del mundo a base de tablas… También habrá a quien se le vayan quedando cuñitas en el fondo de la nevera o quesera y busque solución para no acabar tirándolas. Eso a nosotros no nos pasa, pero tanto para quesoadictos como para esos olvidadizos, va dedicado este primer post de recetas con queso, y aprovechamos que aún no hay 40º por la Península para empezar por los de pasta más dura, que aún no sudan demasiado a temperatura ambiente.

tabla de quesos variados

Los más básicos

Obviamente, lo más sencillo es cortarlos en daditos, porciones triangulares, pétalos o láminas, según el tipo que sea –por aquí un recordatorio de cómo se corta cada uno- y ponerlos monos en un platito o tabla con frutos secos, rojos, o manzana, dulces, mermeladas y los panes que más os gusten, pero eso es lo que hacemos la mayoría de las veces… Vamos a innovar un poco.

Otra fácil es la de las ensaladas. Darle el toque lácteo con un manchego artesano a una de canónigos y tomates cherry; uno ahumado con el Idiazabal a otra de hoja de roble, nueces, rabanitos, maíz y manzana; o rallarle un buen puñado de Parmesano a unos cogollos partidos por la mitad -pasados por la plancha son una locura…- y acompañados por una pechuga de pollo de corral y salsa de yogur, es éxito asegurado.

ensalada de pollo con queso rallado

Hablando de este último, el Grana Padano rallado sobre mazorcas de maíz con un chorrito de lima, cilantro y si queréis darle alegría, chile en polvo, es una maravilla que triunfa en cualquier barbacoa.

Platos más ‘currados’ con quesos curados

Otro compañero infalible de este tipo de quesos, precisamente por su facilidad para ser rallados y la intensidad de su sabor o el aroma, es la pasta. De cualquier tipo, sí, a todas las viene bien: spaghetti, tallarines, pappardelle rigatoni, fusilli, ravioli, tortellini, capelleti, lazos, o los típicos macarrones con chorizo y tomate de la abuela, la lasaña de tu padre o los canelones con los que tu tía ganó aquel concurso de cocina… También los risottos llevan una buena dosis de queso para conseguir esa melosidad, y por ejemplo, un Gruyere Fruite que ya lleve unos cuantos meses de curado, puede darle un toque maestro a uno de setas de primavera.

platos con quesos curados pasta

La próxima vez que encendáis el horno, preparad una bandeja para un aperitivo de diez. Necesitaremos rallar bastante Parmesano, unos palitos de madera y los ingredientes que más nos apetezcan para aderezar unas riquísimas piruletas de queso. Puede ser tomate seco y orégano, pipas de calabaza, semillas de amapola, jamón, aceitunas, anchoas… Mezcláis los ingredientes que más os gusten -podéis hacer varios tipos-,y ponéis sobre un papel de horno o una malla de silicona el polvito de Parmesano adornado en forma de círculos. Mejor si usais moldes circulares o de galletas pero no pongáis mucha esperanza en que os salga un corazón o un osito perfecto; el queso tiene vida propia y es posible que se parezca más a un elefante cuando se acabe de dorar… Una vez ‘definida’ la forma, ponéis el palito como si fuera un chupa-chups, con un trocito sobre el queso y el resto fuera, y tapáis esa parte del palito con algo más de queso. En 5-7 minutos con calor arriba y abajo a unos 220º, las tenéis listas. Veréis que ricas y crujientes.

Por si no se os había ocurrido, el Queso Manchego también se puede freír, y el resultado es un espectáculo. Cortamos unas cuñas gruesas de forma triangular, los empanamos perfectamente -harina, huevo y pan rallado-, sin que asome queso, y los ponemos a dorar en aceite bien caliente. Cuando ya cojan tono, los sacamos, hay que evitar que se empiece a fundir y se salga…

sopa de queso

Y esta receta es probable que no se os hubiera pasado por la cabeza… pero ya hay muchos restaurantes donde se hace y está para rebañar. Hablamos de la sopa o crema de queso, bien con Manchego o con Idiazabal. Además, se puede servir fría o caliente según la estación. La base es un caldo de verduras -patata, puerro, zanahoria, cebolla…- y si queremos, pollo. Cuando lo tengamos ya cocido y con saborcito, colamos y agregamos el queso troceado y nata. ¡Está exquisita! La podemos adornar con cebollino, picatostes…

Bonus track: el dulce con queso

Si habéis llegado hasta aquí, después de todos estos platos con quesos curados: los aperitivos, la sopa y el principal, estaréis esperando el postre, ¿no? Pues menú quesero 100%.

En prácticamente cualquier receta de tarta de queso podréis sustituir o añadir un poco de queso de pasta dura para restarle dulzor… pero hemos encontrado por ahí una versión bien fácil que ya nos están dando ganas de probar: solo lleva queso Manchego troceado, huevos y leche; se bate, se hornea unos 20 minutos a 160º y cuando se enfríe, si eres capaz de esperar, ¡se come!

tarta de queso manchego

Incluso se pueden hacer unos bombones ‘semisalados’ con leche, chocolate blanco, gelatina y el queso de pasta dura que más os apetezca. Primero ponemos a hervir la leche, cuando rompa añadimos unas onzas de chocolate sin parar de remover y cuando se funda, el queso rallado. Lo último es la gelatina previamente hidratada. Seguimos las instrucciones de esta para que solidifique bien, ponemos en moldes a enfriar en nevera y a disfrutar del capricho.

Os toca a vosotros… ¿nos regaláis alguna receta con quesos curados?

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